Antivirus
A veces son motivo de duda ¿sirven o no sirven los antivirus? La respuesta es que pueden servir como no pueden y ambas posibilidades dependerán muchas veces de la especificidad de la situación. En términos generales, sirven… para evitar infecciones principalmente no obstante hay que recordar que el antivirus es un programa como cualquier otro y como tal puede ser infectado también. Cuando esto ocurre, el usuario se ve consternado por una encrucijada: la de cómo desinfectar los archivos del programa que desinfecta los demás archivos.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es que, a pesar de tener una naturaleza anti virus, el anti [prefijo-latín: naturaleza opuesta], muchas veces implica eliminar, y no precisamente rescatar de, el virus y la fuente de infección con aquello infectado. El primer gran error es suponer que el antivirus resguardará la integridad del S. O. [sistema operativo] y que por lo tanto se podrá utilizar el equipo muy feliz y promiscuamente sin preocuparse por las consecuencias de ello. La sanidad y seguridad del S. O. dependerá mayormente de la utilización sabia del mismo más que de todos los métodos emergentológicos de los que se disponga para lidiar con posibles amenazas ya presentes. Visitar sitios seguros en la red, ejecutar programas y líneas de comando de fuentes fiables así como también acceder a dispositivos seguros E/S [entrada/salida] son los recaudos que principalmente mantendrán cualquier sistema sano sobre todas las demás medidas que se puedan tomar. Tener un antivirus es, principalmente, una medida preventiva y no una solución. Una vez infectado el sistema, el antivirus podrá proceder a detectar y erradicar el foco de infección si es que el mismo no supera las capacidades del programa. También podrá inmunizar archivos de determinadas infecciones pero no de todas ellas; algunas los arruinan permanentemente y la única manera para lidiar con ellas es eliminándolos por completo. Más allá de sus beneficios múltiples, los antivirus tienen una contracara: afectan el desmpeño del S. O. Esto se deduce simplemente del hecho de que tienen que estar activos constantemente para poder detectar cualquier tipo de peligro inminente. Los antivirus se ejecutan en segundo plano, de forma latente, y consumen recursos del sistema consecuentemente. Si se da un uso simple al sistema, esta ejecución sigilosa suele ser imperceptible no obstante si se llegara ejecutar alguna tarea compleja que requiera un uso considerable de los recursos del S. O., la misma podría ejecutarse con lentitud o no ejecutarse en lo absoluto. La edición de video, fotografías y audio así como también la ejecución de juegos o programas de diseño tridimensionales requieren cuantiosos recursos del sistema para su utilización y la ejecución de fondo de un antivirus muchas veces los ralentiza o inutiliza. Los antivirus también pueden perjudicar la instalación de determinado tipo de programas y muchas veces, al instalarlos, los mismos pedirán al usuario que desactive el antivirus parcialmente o totalmente.
Los antivirus sirven pero no hay que depender de ellos y tampoco es recomendable correrlos con ingenuidad porque son programas que se ejecutan cíclicamente y que realizan cambios al S. O. como lo consideren adecuado; se los puede y debe configurar para que avisen al realizar dichos cambios pero su utilización correcta no es tan simple: son una herramienta profiláctica y, como ocurre con todo profiláctico, debe saberse cómo usarlo y tener presente que no es infalible.
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© Palfrei Tech. Buenos Aires, Argentina; 2013-03-11.

